El Gobierno de Chile y el Partido Comunista se disputan la reforma laboral: ¿reducirán las horas de trabajo?
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El proyecto de la izquierda para disminuir la semana laboral de 45 a 40 horas ya fue aprobado por la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados, y debería seguir su curso en el Parlamento.
El Gobierno de Chile y el Partido Comunista se dirimen la reforma laboral en el país del Cono Sur, cada uno con su propio proyecto y teorías para mejorar la productividad de la clase trabajadora, y también su calidad de vida. El punto central de ambas propuestas radica en modificar la distribución y cantidad de horas que los asalariados disponen en su actividad, y allí se generan los principales contrapuntos entre oficialistas y opositores. Entonces, ¿los chilenos trabajarán menos horas?
La propuesta de los comunistas
Este frente político, de gran relevancia en la nación sudamericana, presentó su proyecto en la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados y a inicios de septiembre recibió la aprobación de sus artículos principales, por siete votos contra seis. Así, la posible norma debería ser votada próximamente en el Congreso de la ciudad de Valparaíso, ingresando por Diputados. Pero, ¿en qué consiste?
El marco regulatorio planteado por las legisladoras Karol Cariola y Camila Vallejo —la cara más visible en las movilizaciones estudiantiles de años atrás— estipula modificar el tope máximo de tiempo trabajado y reducirlo hasta las 40 horas por semana. En la actualidad, el límite es de 45, y antes de las modificaciones legales del 2005, era de 48 por cada siete días.

Entre los principales argumentos de aquel partido de izquierda, se destaca que el exceso de carga horaria en el trabajo repercute en estrés, cansancio y aumenta el ausentismo. Asimismo, los rojos afirman que tras la reducción de hace 14 años, no se perjudicó el crecimiento económico de Chile.
La idea de Sebastián Piñera
Por el lado del Ejecutivo, en mayo se planteó una posible reforma, pero tras algunas modificaciones, finalmente se espera que próximamente el Gobierno presente su proyecto en la Cámara de Senadores. Entre sus pilares, la “flexibilización” impulsada por Piñera plantearía que se trabajen 180 horas mensuales —igual que en la actualidad—, y que se administren las jornadas en eventuales acuerdos que los empleados tendrían con sus patrones. Dicho de un modo más sencillo: se mantiene el total de horas por mes, pero en algunos casos se podría administrar de un modo más ameno para los subordinados.
En Chile, la participación gremial de la sociedad es muy baja: de los 8,4 millones de ocupados, los trabajadores afiliados en sindicatos no superan el 13%, según la Dirección del Trabajo. Resta por ver cómo sería ese posible diálogo entre jefes y subordinados. Así, a veces se podrían trabajar menos de 45 horas semanales, o más, dependiendo del oficio y la capacidad de negociación. En el plano ideal, Piñera sostiene que el promedio de horas trabajadas sea de 44 por semana en el 2020, para llegar a 41 en 2027, reduciendo el número de modo gradual.
- Trabajar cuatro días, descansar tres
El otro factor clave de la reforma oficialista estipula que la semana laboral tenga un mínimo de cuatro días, y un máximo de seis. De hecho, los trabajadores que obtengan el beneplácito de sus superiores, podrían acomodar sus días de actividad para tener tres días libres en la semana, acumulando las horas pendientes en otras jornadas. Por ahora, todo radica en anuncios, porque el texto todavía no ingresó en el Parlamento chileno.
Relación de fuerzas en el Congreso
Según repasa el politólogo Máximo Quitral Rojas, inicialmente el Ejecutivo planteó públicamente flexibilizar el mercado laboral “con el discurso de que la economía estaba creciendo poco y se perdían puestos de trabajo”. En el interín, el PC presentó su proyecto de las 40 horas, “y Piñera respondió con lo de las 41 horas, para no perder la agenda comunicacional tan fácilmente, como sí sucedió en 2010 con el movimiento estudiantil”, le dice a RT.
