Violencia obstétrica, más común de lo que se cree

Por: Kristina S. Acosta
La violencia obstétrica, entendiéndose como una violación a los derechos humanos de las mujeres durante la etapa de gestación, parto y puerperio y es ejercida por personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres. Puede ser por medio de golpes, maltrato psicológico, discriminación, acoso o abuso sexual, entre otros.
En México el concepto de violencia obstétrica se comenzó a usar desde el 2007, pero hasta el 2015 la Comisión Nacional de Derechos Humanos lo visibilizó, por lo que aún es poco conocido por las instituciones de salud y mucho menos por las pacientes.
La abogada, Rita Muñoz, integrante del Círculo Feminista de Análisis Jurídico explicó que uno de los problemas más grandes de la violencia obstétrica es, que existe de manera sistemática y generalizada, pues ocurre en todos los hospitales, tanto públicos como privados. Sin embargo, está tan normalizada la violencia de género que, la mujer sólo intuye que estuvo mal el trato que recibió, como los médicos que ya tienen está visión de institución a la que no se le puede cuestionar, hace difícil que las partes afectadas lo midan o visibilicen.
La abogada aclaró que esto no es un problema que sea de un doctor o doctora, si no que viene de un sistema y responsabilidades estatales que deben ser atendidas desde el Sistema Nacional de Salud.
“El Estado dice ‘existe violencia obstétrica, entonces vamos a crear tipos penales’ como si esa fuera la solución única, cuando necesitamos identificar cuáles son los hallazgos de ciertas disciplinas para decir que también entra una cuestión sociológica”, explica Muñoz.
La violencia obstétrica no se limita a los malos tratos, ya sean físicos y psicológicos, pues en muchos casos termina en la muerte del bebé o de la mujer, siendo lo más lamentable al ser una violencia que puede terminar con la vida.
Las mujeres que han sufrido violencia obstétrica en hospitales públicos pueden presentar su queja en la Comisión Nacional de Derechos Humanos en donde se le debe dar un seguimiento y fin.
Uno de los casos más comunes y menos visibilizados es la programación del parto por cesárea, siendo que no se le da oportunidad a la mujer a decidir sobre cómo parir a su bebé. Sólo si existe una razón médica en la que su vida o la del bebé están en riesgo, entonces en esos casos, no es violencia obstétrica por que se busca cuidar la vida y la salud.
Sin embargo, según la Organización Mundial de la Salud, el porcentaje deseable de cesáreas en un país anualmente debe ser menos del 15 por ciento del total de partos, esperando que sean los menos posibles, sin embargo, en México el 42 por ciento de los partos son por cesárea.
Rita Muñoz explica que algunas de las razones de estos altos números de cesáreas en hospitales públicos es por varias razones, como los hospitales sobresaturados, por lo que no se tiene ni el espacio ni el tiempo para que la mujer tenga el proceso natural, lo que no justifica, pero pone en jaque al Estado para que ponga atención a las circunstancias que están afectando a las mujeres.
Según la INEGI, en México un 40 por ciento de las mujeres de entre 15 y 49 años que recibieron atención durante su embarazo fueron víctimas de violencia obstétrica. La Suprema Corte de Justicia de la Nación en el protocolo para la Atención de Casos de Tortura, consideró la violencia obstétrica como un trato cruel, inhumano y degradante ocurrido en las instituciones de salud.
En el caso de Brenda, una mujer de 31 años, quien dio a luz en 2005, nos platicó su experiencia, en la que, por su joven edad al dar a luz a su primera bebé, recibió malos tratos por parte de los doctores. Nos platicó que, al quedar embarazada a los 16 años, los doctores no le daban la información que ella pedía o le hacían comentarios machistas y ofensivos por su embarazo.
Recuerda que una forma muy evidente de violencia en el que al momento de parir y hacerle el tacto para ver si estaba lista para dar a luz, los doctores y practicantes lo hicieron sin las debidas medidas de higiene, aseguró que fueron varios practicantes los que hicieron este tacto, lo cual la intimidó y asustó desde el inicio. Brenda no puede dar a luz de manera vaginal debido a que su cérvix es angosto, sin embargo, ella no lo sabía y los doctores no supieron explicarle por lo que, a pesar de ya estar en un hospital, tomó la decisión de irse a un hospital privado en el que le lograron atender prontamente para realizar la cesárea.
Ella dice que entiende que los hospitales tienen mucha gente, pero que sí deben de tener un trato más humanizado al tratarse de un caso tan específico como mujeres a punto de dar a luz, incluso explica que al momento incluso se le dijo que se le pondría el DIU sin su consentimiento, cosa que no pasó al cambiar de hospital.
Lamentablemente a su edad y siendo el año 2005, no sabía ni qué era la violencia obstétrica, dejándole secuelas incluso en la actualidad que han perjudicado su salud física y psicológica. Asegura que de haber sabido en su momento lo que le estaban haciendo sí hubiera interpuesto una queja en la Comisión de Derechos Humanos.
Otro caso es el de Karen, una joven de 22 años, que acaba de dar a luz este año en el IMSS de Zacatecas. Karen explica que al principio estaba muy bien con su doctora, pero a los ocho meses de su embarazo tuvo que cambiar de doctora por cuestiones del hospital, dio la casualidad que fue sola a su primera consulta con su nueva doctora, y con quien tuvo una experiencia desagradable al tratarla de manera despectiva por ser joven e ir sin su pareja.
Luego, a las 38 semanas de gestación ella recuerda que no sentía los movimientos de su bebé, por lo que inmediatamente fue a urgencias en donde otra doctora le humilló por no sentir a su bebé. Además, explicó que al momento de hacerle el tacto para verificar que todo estaba bien, no hubo una explicación ni nada por parte de la médico.
“Cuando me estaba haciendo el ultrasonido me dice ‘¿que no quieres a tu bebé?’ y yo ‘¿cómo?’ y ella ‘Te estoy haciendo el ultrasonido y ni siquiera lo volteas a ver, ¿que no lo quieres?’ yo no le contestaba nada, pero estaba super impotente”, dijo Karen.
Durante su embarazo explicó que el doctor que la recibe tocó su clítoris al momento de hacerle el tacto, asegurando que fue a propósito, aunado al hecho de que no le pusieron anestesia al momento en el que nació su bebé, lo cual le causó muchos malestares luego del nacimiento de su bebé. Recuerda que cuando esperaba a que la atendieran, los médicos incluso apostaban para ver cuándo nacería el bebé mientras estaban junto a ella.
A pesar de estas acciones y de que ella ya tenía conocimiento del término de violencia obstétrica, Karen no presentó queja pues creía que no era tan grave, aunque ahora sí piensa que es una situación grave. Ella piensa que los doctores no tendrán sanciones ni consecuencias a pesar de que metiese una queja por lo que optó por no hacer nada por el momento.
Estos son unos de los muchos casos de violencia obstétrica que están sucediendo en Zacatecas, la recomendación en estar informada y en caso de que sucedan estos casos, lo mejor es ir al a Comisión de Derechos Humanos para hacer la queja y exigir a las autoridades a que hagan algo al respecto.

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