La ineficiencia de un presidente ante una epidemia y un plan de contingencia global

 

Es el primer día de cuarentena y posterior a tomar recomendaciones o medidas precautorias emitidas por instituciones de salud, así como por la Organización Mundial de la Salud, el ahora Presidente de la República ha declarado en una de sus “mañaneras” que se encuentra “tranquilo y sereno” ante la contingencia. Mismas en las cuáles, los y las compañeros periodistas se encuentran en un espacio “de convivencia” constante en el cuál, no se toman medidas de prevención. El mandatario aseguró que ve futuro para México, y sabe que el país va a salir adelante ante la crisis mundial que ha traído la pandemia. Discursos romantizando la cuarentena, lo cuál no debería ser, pues hasta ahora ha quedado claro que tal cuarentena es incluso un privilegio de clase, donde nuestro mandatario sugiere quedarse en casa como el hombre de privilegios que es, sin saber que para muchos mexicanos, un día en cuarentena, un día de quedarse en casa, representa un día sin comer.
Asimismo, la ciudadanía no contribuye a amortiguar el duro golpe por el que no sólo atraviesa el país sino el mundo entero. Las compras de pánico, desmedidas y estúpidas y la desinformación ha exhortado a la gente a comprar grandes cantidades de papel higiénico, productos de limpieza, higiene personal y de consumo alimentario, lo que ha dejado a las familias mexicanas que habitan en las colonias más marginadas y precarias a su suerte, pudiendo bien morir por un gesto egoísta de la sociedad misma.
Mientras que en Francia se ha declarado la no liquidación de los servicios básicos como agua, luz, gas, entre otros, en México no salimos de casa, no comemos y no hay seguridad social.

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