Díaz Ordaz perdió la retina por bofetada de La Tigresa: médicos mexicanos lo trataron pese a rechazos

Por Politico mx

El presidente de México de 1964 a 1970, Gustavo Díaz Ordaz, padeció en pleno sexenio el desprendimiento de una de sus retinas. El secreto a voces se termina de revelar: la actriz y productora Irma Serrano “La Tigresa” se lo provocó por un golpe. Más allá de la anécdota del incidente, María Martínez-Castellanos, experta óculocentrista, cirujano de retina e hija de uno de los expertos que trató en su momento al mandatario cuenta con detalle en un hilo de Twitter la desconfianza del político poblano en los médicos mexicanos, pues al inicio de su mandato enfrentó un paro de labores. En paralelo, el tratamiento que necesitaba generó la llegada de importantes avances técnicos y especialistas a México; reproducimos aquí un testimonio por demás inédito sobre uno de los expresidentes.

El incidente. Díaz Ordaz tenía como amante a Irma Serrano, llevaban años juntos, por lo que la primera dama boicoteaba, a través de Luis Echeverría, secretario de Gobernación, cualquier contrato de “La Tigresa” en cine o televisión, Cansada, la intérprete contrató un mariachi y le llevó serenata al presidente con estrofas que ella compuso; el mandatario salió y le dijo que hasta ahí llegaba su relación por lo que ella lo abofeteó, le volaron los lentes y la retina con ellos. Integrantes del Estado Mayor cortaron cartucho y le apuntaron, pero Díaz Ordaz dijo que la dejaran.

El tratamiento de vanguardia. El doctor Francisco Arenas Bolaños le diagnosticó el desprendimiento, por lo que el presidente se operó en el Hospital Militar y luego en el Centro Médico la Raza. Allí llegó el primer arco de Xenon hecho por Meyer-Schwickerath para tratar a Díaz Ordaz, primer equipo de fotocoagulación que llegó a México. Fue público su desprendimiento a diferencia de otros expresidentes que siempre ocultaron sus enfermedades y cirugías por considerarlo una debilidad, por lo que se le veía a veces con parche.

En los anales de la Sociedad Mexicana de Oftalmología (SMO) hay un párrafo que habla del manejo multihospitalario del presidente, es decir que no establecen quién lo trató aunque se sabe que vinieron extranjeros. En 1970 él inauguró el Congreso de la SMO, cancelaron un timbre conmemorativo y trajeron a Meyer-Schwickerath como invitado especial.

La desconfianza. De acuerdo con María Martínez-Castellanos hay quien dice que el doctor Arenas sólo puso el nombre porque Díaz Ordaz no confiaba en médicos mexicanos porque fueron los primeros en hacer un paro cuando entró a ejercer como presidente. El médico que años después le trató el cáncer de colon era francés; creía que los expertos nacionales querían matarlo por haberlos retado y a muchos encarcelado. En una visita a su médico el doctor Dutilleaux para hablar de su tratamiento, le dijo “Dr. su profesión es bastante sangrienta” a lo que el especialista contestó “¿y la suya no licenciado?”.

Las secuelas. Pese a los esfuerzos, Díaz Ordaz no recuperó la vista en el ojo afectado. Después de la cirugía siempre quedó con fotofobia dolorosa, por la luz le causaba severas molestias y se encerraba: sus últimos años los vivió en penumbra.

 

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