En 2009, Calderón dijo que “Playa Espíritu” haría historia. No quedó ni playa, ni espíritu. Menos dinero
Por Sin embargo
Al Presidente Andrés Manuel López Obrador le bastaron unos minutos para reducir a “otra transa” a “Playa Espíritu”, el proyecto que Felipe Calderón Hinojosa presentó en 2009 como detonador histórico del turismo mexicano. A cargo del Fonatur, el complejo no logró vender ninguno de sus cinco mil lotes. Lo que sí generó, en una década, fue una lluvia de millones de pesos que benefició a un centenar de empresas a pesar de las advertencias de que el plan no daba para más.
Ciudad de México, 16 de noviembre (SinEmbargo).- En 2009, Felipe Calderón Hinojosa le puso la primera piedra y lo anunció como el proyecto detonador de grandes inversiones que pondrían al turismo mexicano en los primeros sitios. Pero “Playa Espíritu” no generó nada y en cambio, fue fuente de millones de pesos para un centenar de empresas constructoras y de publicidad. Ahora, el Presidente de México Andrés Manuel López Obrador, quiere rifar cada uno de sus cinco mil lotes porque, dijo en una mañanera, están “arrumbados”.
Construir el desarrollo, escogerle el nombre y mantenerlo de pie, no obstante las protestas de grupos ecologistas, costó por lo menos mil 380 millones 748 mil 693 pesos, entre 2009 y 2018, cuando gobernaron Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012) y Enrique Peña Nieto (2012-2018). Una lluvia de dinero que alcanzó a empresas consentidas históricas en las asignaciones, investigadas en su pasado por lavado de dinero, o propiedad de políticos.
Impulsora de Desarrollo Integral, de Víctor Ortiz Ensástegui, que construirá el tren elevado en la Ciudad de México, se llevó el contrato mayor de “Playa Espíritu” por 145 millones 597 mil 846 pesos en julio de 2014 por poner terracerías, pavimentos, guarnición, rellenos de banqueta, agua potable y otros servicios en la zona urbana del mega desarrollo.

Esa razón social fue una de las que más ganó en el sexenio de Enrique Peña Nieto con unos 23 mil millones de pesos en el ámbito de la construcción. Tuvo contratos del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México y el Tren Interurbano México-Toluca, que según la Auditoría Superior de la Federación, costó más de 50 por ciento de lo planeado y no será concluido hasta diciembre de 2022.
Otra beneficiaria de “Playa Espíritu” fue Materiales y Construcciones Villa Aguayo, que en 2012 durante el gobierno de Felipe Calderón fue embargada por presunta actividad de delincuencia organizada. Su dueño, Fernando Alejandro Cano Martínez, habría sido el prestanombres del ex gobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington Rubalcava (1999-2004), según publicaron varios medios mexicanos (Animal Político, 12 de abril de 2017; Proceso, 10 de abril de 2017).

El ex mandatario tamaulipeco fue detenido en Italia, el 10 de abril de 2017. Intentó identificarse con documentos apócrifos. Hoy, preso en Texas, espera otra audiencia para responder por delitos por lavado de dinero, asociación delictuosa, fraude bancario y falsificación de identidad. Cano Martínez -con quien habría cometido el fraude bancario- fue detenido meses antes -en febrero- en Monterrey, Nuevo León, pero después de nueve horas fue puesto en libertad porque contaba con un amparo en contra de las acciones de la entonces Procuraduría General de la República, así como de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Tamaulipas.
Pese a los antecedentes, Materiales y Construcciones Villa Aguayo fue una de las empresas que -aliada con Ingenieros Tecnólogos Gradian y Arquitectura Sáenz- recibió el tercer contrato más grande de “Playa Espíritu” por 101 millones 17 mil 684 pesos para poner terracerías, pavimentos, bordillos, agua potable, alcantarillado sanitario, drenaje pluvial, red de riego, alumbrado público y canalización telefónica.