Investigadores japoneses crean sangre artificial que sirve para cualquier grupo sanguíneo

No todo el mundo tiene el mismo tipo de sangre y eso es limitante a la hora de recibir transfusiones ya que los bancos de sangre deben de tener reservas de todas. Ahora, un grupo de científicos japoneses que ha desarrollado una sangre artificial que podría valer para cualquier paciente, sin importar su tipo de sangre, tal y como explican en este estudio publicado el pasado mes de julio en The journal of AABB. Pero, ¿por qué no todo el mundo puede recibir la misma sangre? ¿Qué significa que haya una sangre artificial que sirva para todo el mundo sin importar el grupo sanguíneo?

La sangre tiene varios factores que impiden o permiten que una sangre sea compatible con otra. Por un lado, tenemos el grupo sanguíneo (A, B, AB y O) y, por otro, el factor D, que es el que denomina Rhesus o Rh, que puede ser positivo o negativo.

 

En el caso del grupo sanguíneo, es importante debido a que la sangre contiene anticuerpos que reaccionan contra la sangre que es de un tipo distinto por lleva antígenos extraños, es decir, porque lleva antígenos no compatibles con ese grupo. Por ejemplo, si a una persona del grupo A le hacen una transfusión de sangre del grupo B, el cuerpo reaccionaría contra esta sangre porque son de un tipo distinto. Sin embargo, si a una persona del grupo AB le inyectas sangre del grupo A o B, no reacciona ya que lo lee como si fuera la misma debido a que el cuerpo reconoce ambos tipos de sangre. En el caso de la sangre O, no tiene antígenos que reaccionen, por lo que puede hacerse una transfusión de esta sangre a casi cualquier persona, que sea compatible va a depender del cuarto factor, más conocido como factor D o Rhesus (Rh).

En 1940 se seguía investigando por qué había personas que aún teniendo el mismo grupo sanguíneo tenían reacciones ante la sangre transfundida. Buscando una solución se llegó al factor D: esta característica de la sangre se encuentra en el 85% de las personas y hace que su Rh sea positivo, mientras que el 15% restante carece de este factor y, por tanto, tienen un Rh negativo. Este factor hace que los grupos sanguíneos no solo sean A, B, AB o O sino que los cuatro tipos de sangre, además, se dividen entre positivo y negativo.

 
 
 

Para entenderlo mejor vamos a volver al primer ejemplo: una persona del grupo A+ no puede recibir una transfusión del grupo A-. Sin embargo, aquí también hay que tener en cuenta que el grupo O-, por ejemplo, es donante universal ya que su sangre no reaccione en contacto con ninguna otra ya que está limpia, es decir, no tiene nada que haga reaccionar al cuerpo que la recibe. Por otra parte, las personas que pertenecen al grupo AB+ son receptores universales ya que cualquier sangre es compatible con ellos. Además, en el caso de la sangre O+ es compatible con todos los grupos sanguíneos positivos.

Sangre artificial

 

Hasta ahora, esta diferencia en los grupos sanguíneos podía ser un quebradero de cabeza, sobre todo cuando hay necesidades de hacer muchas transfusiones de sangre en muy poco tiempo. Por ejemplo, cuando hay un accidente múltiple de tráfico o un atentado terrorista con muchas víctimas. Por eso, la nueva noticia de los investigadores japoneses supone una alegría ya que no solo “puede ser transfundida a pacientes independientemente de su tipo de sangre” sino que, también, “puede mejorar enormemente las posibilidades de supervivencia de las personas gravemente heridas”, según señalan en el estudio estos científicos.

Por ahora, los investigadores de la Facultad de Medicina de Defensa Nacional del país nipón han probado esta sangre en conejos y esperan que en humanos obtenga los mismos buenos resultados. No solo evitaría tener que identificar el grupo sanguíneo de los heridos en situaciones de emergencia antes de ponerles sangre sino que también haría que no tuviera problemas para almacenarse. Mientras que las plaquetas pueden almacenarse durante cuatro días si se agitan, los glóbulos rojos duran hasta 20 días. Sin embargo, en el caso de la sangre artificial creada por los japoneses, puede durar almacenada a temperaturas normales hasta un año y eso que incluye tanto plaquetas como glóbulos rojos.

 
 

“Es difícil almacenar una cantidad suficiente de sangre para transfusiones en regiones como islas remotas”, comenta en un comunicado de prensa Manabu Kinoshita, profesor asociado de inmunología en el Colegio Médico de Defensa Nacional y miembro del equipo. “La sangre artificial podrá salvar la vida de personas que de otra manera no podrían salvarse”.

Los investigadores la utilizaron en 10 conejos que sufrían pérdida grave de sangre y seis de ellos sobrevivieron, “una proporción comparable a la de los conejos tratados con sangre real”, según apunta el equipo. Además, no se han encontrado efectos secundarios negativos como la coagulación de la sangre, añadieron los científicos.

En estos momentos, como se debe confirmar qué tipo de sangre necesita el paciente, en las ambulancias no se pueden hacer transfusiones. Sin embargo, esto podría estar a punto de cambiar si la sangre artificial creada por este equipo de investigadores también funciona en humanos. Además, también daría lugar a tasas de supervivencia más altas, según los datos de estos científicos. Por el momento hay que esperar a que los investigadores realicen más pruebas, pero en un futuro podría cambiar la forma en la que se realizan las donaciones.

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